Saturday, November 25, 2017

Tzipo Hotovely solo expuso parte del problema - Amnon Lord - Israel Hayom



Las observaciones de la viceministra de Asuntos Exteriores, Tzipi Hotovely, sobre la supuesta desconexión de los judíos estadounidenses con los israelíes fueron insensibles. Pero el hecho es que no fue lo suficientemente lejos a la hora de describir el estado actual de las cosas a través del Atlántico, la cual es mucho peor. Habiendo dicho eso, la verdad no siempre es el activo más importante cuando se trata de la diplomacia y los judíos estadounidenses están ahora indignados.

¿Alguien sabe quiénes son los judíos estadounidenses? Probablemente piensen que Hotovely, una mujer judía religiosa, es un blanco fácil y que tienen un buen caso para fomentar su despido. Después de todo, ella no es el ex presidente Mahmoud Ahmadinejad, por el cual se movilizaron ansiosamente para escucharle hablar cuando llegó a Nueva York; ella tampoco es el Ministro de Asuntos Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif, cuyos artículos de opinión en The New York Times leen con tanto deleite. Ella definitivamente no es Linda Sarsour, para la cual los grupos de estudiantes judíos liberales extenderán con mucho gusto una alfombra roja en cualquier oportunidad.

La verdad debe ser contada: la élite de los judíos de los EEUU se alienó de Israel durante la presidencia de Barack Obama, y ​​mostró una gran habilidad política para fragmentar el voto judío.

Tras la invasión de Iraq en 2003, se lanzó una campaña de incitación contra los judíos de EEUU. De una manera muy indirecta, los judíos fueron acusados ​​de arrastrar a los Estados Unidos hacia el conflicto en Irak, con la ayuda de Israel.

En abril de 2008, durante la campaña presidencial, se formó J Street. Fue elegida como una organización pequeña que carecía de apoyo de base entre los judíos, pero que finalmente se convirtió en un jugador importante porque sus líderes tenían vínculos con la izquierdista New Israel Fund. Algunos de sus miembros más antiguos también sirvieron en la administración Clinton.

Los judíos estadounidenses generalmente hablaban al unísono cuando se trataba de Israel o sobre cuestiones estratégicas de EEUU que podían afectar a Israel. Pero luego apareció J Street y rompió este consenso general. El objetivo de Obama de crear una dicotomía dentro de las opiniones judías finalmente se logró.

Es por eso que cuando se debatió el acuerdo nuclear con Irán, existían grupos judíos presionando para que se sancionaran más a Irán y, por otro lado estaba J Street con sus expertos israelíes que se oponían a las sanciones. La misma disonancia está ahora en plena exhibición cuando se trata del proceso de paz con los palestinos.

Recientemente, el ex estratega jefe de la Casa Blanca, Steve Bannon, creó tanta controversia como lo que dijo Hotovely cuando habló en un evento de la Organización Sionista de América. Su participación allí indignó a la izquierda judía (especialmente a J Street), que se ha tomado la molestia de convertirlo en un antisemita.

Los judíos estadounidenses viven en una sociedad que está cambiando rápidamente y siguen teniendo que descubrir cuál es su lugar. Cuando el Partido Demócrata se ha desviado claramente hacia la izquierda y cuando los grupos pro-afroamericanos se vuelven cada más radicalizados, Israel se convierte en una carga para unos estudiantes judíos que tienen que cumplir con la línea establecida por Sarsour y Black Lives Matter para poder ser aceptados como liberales y progresistas.

Y así es como llegamos al vergonzoso desaire a Hotovely protagonizado por un grupo de estudiantes judíos progresistas en la Universidad de Princeton hace varias semanas, lo que llevó al capítulo local de Hillel a cancelar su discurso. Aparentemente, la población estudiantil judía en la universidad no podía tolerar las palabras de una mujer religiosa israelí.

Tal vez Hotovely se convirtió en una responsabilidad para el gobierno de Israel, pero su posible despido no va a resolver la grave crisis que afecta a los judíos de los EEUU.

Israel estaría mejor servido si se centra en fomentar sus lazos con los judíos estadounidenses que se han mantenido fieles a Israel en lugar de buscar agradar o luchar con los judíos del The New York Times.

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Friday, November 24, 2017

De como los líderes de Israel abandonaron injustamente a Hotovely por sus espurios objetivos políticos - Alexander J. Apfel - Ynet



Las críticas a las que ha sido sometida la viceministra de Asuntos Exteriores Tzipi Hotovely desde que hizo unos comentarios en los que destacó el hecho de que algunos, aunque no todos, de los judíos estadounidenses y de la diáspora no han comprendido las complejidades de los desafíos que afronta Israel, no solo son eran desproporcionados e injustificados, pero las críticas internas son una habitual táctica política de los políticos israelíes diseñada para ganar el favor de las corrientes liberales y progresistas de los judíos estadounidenses.

Hablando acerca de algunos judíos de los Estados Unidos que critican las políticas de Israel, ya sea por la construcción en Judea y Samaria, o por las operaciones y respuestas militares a las provocaciones de un enemigo u otro, Hotovely simplemente afirmó una verdad.

"Creo que su problema no es comprender la complejidad de la región. Sobre todo en gente que nunca ha tenido que enviar a sus hijos a pelear por sus países. La mayoría de los judíos americanos no tiene hijos sirviendo como soldados, yendo a los infantes de marina, yendo a Afganistán o a Irak", comentó Hotovely.

"La mayoría de ellos lleva una vida bastante acomodada. No tienen ni idea de lo que se siente al ser atacados por cohetes y creo que parte de esto significa experimentar a lo que Israel se enfrenta a diario".

Si bien estas dos declaraciones desencadenaron tanta indignación, ¿quién puede discutirlas?

Muchos judíos en la diáspora emiten juicios negativos sobre los soldados del IDF que defienden valiente y desinteresadamente ese precioso país sobre el que de manera tan gratuita opinan.

Esos mismos judíos americanos no tienen absolutamente ninguna idea de lo que significa la experiencia de ser un soldado, y la indignación que ha surgido por mencionar este simple hecho puede quizás atribuirse a la culpa colectiva, en lugar de una seria objeción con respecto a su precisión.

Notablemente ausente de la exageración de los titulares de los medios que recogieron la entrevista fue incluir cualquier contexto. Los informes deliberadamente aislaron las citas y las distorsionaron en los titulares fomentando la histeria.

Hotovely estaba hablando en referencia al hecho de que una coalición de grupos judíos izquierdistas había sofocado recientemente la libertad de expresión al evitar que ella hablara en el hogar Hillel de la Universidad de Princeton. Ella también estaba hablando, como dijo el entrevistador, de "aquellos judíos que ya no sienten que tienen una conexión con Israel a ningún nivel".

No es ninguna coincidencia que ninguno de los principales diarios en línea, incluido el que publicó la historia, haya mencionado que Hotovely también dijo durante su entrevista: "Este es el hogar de todos los judíos de todas las corrientes. Todos son bienvenidos a venir aquí para influir en la política israelí. Por favor vengan".

Esto no se veía en ninguna de las historias sobre la entrevista.

La mayoría de los judíos a los que ella se refería - salvando a aquellos que han servido en el IDF u otros ejércitos - no pueden saber cómo se siente estando en un campo helado o insoportablemente caliente durante días y días, tener un tanque convertido en tu hogar, enfrentarse a un terrorista palestino que viene a matarte, a tus camaradas y a tus conciudadanos civiles, y lo más posible es que nunca lo sepan.

Cuando Hotovely declara que los judíos americanos que a veces son particularmente críticos con las políticas israelíes, o se han distanciado del país, no "comprenden la complejidad de la región" o simplemente observa que esos mismos judíos nunca han entregado a sus hijos para que se enfrente a un enemigo que anhela su sangre, ella solo está diciendo un hecho real.

Negarlo y luego expresar furia al respecto refleja una arrogancia absoluta.

¿Es realmente tan inconcebible que un judío que vive en un país con tan vastas extensiones que se extienden desde el Pacífico hasta el Atlántico, sin vecinos inmediatos empeñados en su destrucción, no entienda las "complejas realidades" que acechan a un país cuyas fronteras se extienden desde el Mediterráneo hasta el río Jordán en su punto más ancho, y con unos vecinos obsesionados con lograr su desaparición definitiva?

Francamente, el hecho de que Hotovely se haya visto obligada a arrastrarse excusándose para salvar su carrera política después de hacer estos comentarios ​es una auténtica farsa.

El primer ministro Netanyahu y el presidente Rivlin pudieron reducir el ruido que rodeaba a sus comentarios simplemente contextualizándolos. No tuvieron que dejarla caer sobre una espada que la crisis del Kotel ha agudizado.

La furia espuria expresada por algunos políticos en el gobierno no es más que una estratagema política calculada para reparar las fracturas que se han formado por las diferencias religiosas entre Israel y las corrientes más liberales de los judíos estadounidenses.

Hotovely es simplemente el cordero sacrificado arrojado al altar. Castigarla exageradamente y, posiblemente, echarla del gobierno - lo que incrementaría el error - para intentar recuperar el favor hacia Israel de esos judíos liberales estadounidenses, es lo que piensan que podría sacarles de sus tribulaciones políticas acontecidas desde la controversia del Kotel.

La histeria que se ha desencadenado a raíz de sus comentarios es muy poco sincera y tristemente da credibilidad a la idea de que Israel es simplemente un portavoz subordinado de algunos judíos estadounidenses a los que, si se les contesta con verdades desagradables, pueden ofenderse al cuestionarse  su grado de conocimiento y comprensión, muy imperfectos y estereotipados.

Además, el oprobio que se ha lanzado contra Hotovely aquí en Israel, es también ilustrativo del hecho de que Israel también sufre de una forma extrema de corrección política que desafía la lógica.

Netanyahu no debería haber dicho que "sus comentarios no reflejan la posición del Estado de Israel", ya que si realmente hubiera escuchado lo que ella dijo en su totalidad, seguramente se habría dado cuenta de que, por el contrario, reflejan precisamente la posición no expresada de su gobierno. .

Rivlin decidió echar a Hotovely a la intemperie cuando se refirió a un acuerdo firmado dos años después de la independencia de Israel por Ben Gurion y el presidente del Comité Judío Estadounidense Jacob Blaustein, el cual buscaba determinar la naturaleza de la relación entre las comunidades judías de Israel y de los Estados Unidos.

"Israel representa solamente a sus ciudadanos, y sólo habla en su nombre", dijo Rivlin mientras enumeraba lo que afirmó que eran algunas de las principales cláusulas del acuerdo.

Vale la pena señalar que los comentarios de Hotovely, de ninguna manera, socavaron este principio.

"Los judíos estadounidenses son ciudadanos de los Estados Unidos y solo a los Estados Unidos deben lealtad", continuó. "Ninguna de las partes intervendrá en las decisiones políticas de la otra".

Pues bien, ¿esto también se aplica a grupos como J Street? ¿Se aplica también a los prominentes judíos liberales y progresistas que buscan difamar al gobierno israelí y atacar a la población ortodoxa de Israel por las políticas relacionadas con el Kotel? ¿O es que la obligación de cumplir con este principio está estrictamente reservada para los israelíes?

¿Debería Hotovely, y cualquier otro israelí, ya sea en el gobierno o no, ser obligado a permanecer en silencio sobre un tema tan importante, un tema que capta la atención de todos los judíos, mientras un número significativo de esos mismos judíos liberales pueden pública y libremente ser capaces de censurar a Israel, inclusive con demasiada frecuencia injustificadamente?

En un discurso de Jacob Blaustein en la reunión del comité ejecutivo de su AJC, el 29 de abril de 1950, titulado "La voz de la razón", hizo dos comentarios cruciales que Rivlin no mencionó.

"El futuro de los judíos estadounidenses, de nuestros hijos y de los hijos de nuestros hijos, está completamente vinculado con el futuro de América. No tenemos alternativa, y no queremos otra alternativa", dijo Blaustein durante un discurso en Nueva York.

Esencialmente, Hotovely estaba aplicando simplemente este mismo principio a Israel. Por qué los judíos estadounidenses, por no mencionar a los líderes israelíes, deberían enfurecerse por esto es un misterio.

Finalmente, Rivlin, y de hecho algunos judíos de la Diáspora que están preparados para criticar persistentemente las políticas internas y militares de Israel, harían bien recordando el punto quizás más pertinente mencionado por Blaustein en su discurso sobre la judería estadounidense:

"No asumiremos que conocemos todas las respuestas".

Hotovely debería estar orgullosa de expresar finalmente la verdad. Debería ser celebrada, no atacada, por recordarle a cierta sección de la diáspora judía las palabras de Blaustein. Los líderes de Israel deberían apoyarla firmemente, y ni por un momento considerar su salida del gobierno.


Actualizado

La polémica se ha centrado en el servicio militar de los judíos liberales estadounidenses, y aunque se ha reconocido que sus cifras son más bajas que su porcentaje demográfico, también es cierto que su contribución en otros temas es muy elevada.

Pero lo que yo creo es que se está "ocultando" el principal motivo del cabreo de los judíos liberales americanos, y que trata de otra parte de sus declaraciones muy poco reseñada. Aquí una de las pocas reseñas de esas "otras declaraciones":
Anteriormente en la misma entrevista, Hotovely corrió el riesgo de provocar más indignación entre las denominaciones más liberales y progresistas de la judería estadounidense cuando dijo que la mayoría de las veces la plaza no ortodoxa de Ezrat Yisrael, en el Muro Occidental, estaba vacía porque los judíos estadounidenses de esas denominaciones no tenían un gran interés en visitar el sitio sagrado .

Además, afirmó que una sugerencia del gobierno de reservar una sección para los servicios de oración igualitarios fue rechazada porque todas las corrientes liberales realmente buscaban el reconocimiento de sus movimientos, utilizando el Kotel como una herramienta para ese fin.

"Creo que es una meta muy importante acercar a los judíos estadounidenses a Israel, creo que este es uno de mis objetivos, pero debemos ser abiertos al respecto", dijo Hotovely.

Refiriéndose a la sección no ortodoxa, Hotovely afirmó: "La mayoría de las veces está vacía. Y la razón por la que está vacía, si me lo preguntan, no es porque no les guste el acuerdo, en realidad está vacía porque la mayoría de las veces esas personas ni siquiera están interesadas en ir al Kotel".

"El gobierno israelí estaba haciendo mucho para asegurarse de que puedan tener una oración igualitaria, que las mujeres puedan ir juntas con su familia, que los hombres puedan ir con sus hijas", y agregó que la controversia era realmente de carácter político, más que religioso.

"Todo está preparado, pero no están dispuestos a ir porque si me preguntan, este es un asunto político. Quieren que se les reconozca a través del asunto Kotel y están convirtiendo un lugar religioso y sagrado en una disputa política, y realmente creo que la solución que se les ofreció fue bastante buena".



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Israel no tiene prisa por entrar en la lucha entre Arabia Saudita y el Líbano - Ben Caspit - Al Monitor



La renuncia del Primer Ministro libanés Saad Hariri el 4 de noviembre sorprendió incluso a la inteligencia israelí. Su desaparición en Arabia Saudita hizo que el incidente fuera aún más misterioso. De manera vergonzosa, nadie en la comunidad de inteligencia de Israel tuvo una explicación precisa en tiempo real para esta serie de notables eventos, que tomaron por sorpresa a todo el Oriente Medio.

"Hay inteligencia contradictoria con respecto a las deudas financieras", dijo un alto funcionario de inteligencia israelí a Al-Monitor la semana pasada bajo condición de anonimato, en medio de los continuos esfuerzos de Israel para desentrañar el misterio que rodeaba la renuncia de Hariri. El 13 de noviembre, un alto miembro del gabinete israelí le dijo a Al-Monitor bajo condición de anonimato: "Sobre la base de lo que sabemos, Hariri se metió en problemas con los saudíes por su comportamiento. También les debe mucho dinero. Es posible que prometió tratar con Hezbolah por ellos, pero en realidad no lo hizo. En algún momento, se cansaron de él".

En cuanto a la cuestión de si está detenido en Arabia Saudita contra su voluntad, el primer ministro respondió: "Le entregaron una oferta que no pudo rechazar. También le pidieron que decidiera dónde se encuentra".

Cuando se le preguntó si los saudíes están tratando de enredar a Israel en una guerra contra el Líbano y Hezbollah, el ministro se negó a responder explícitamente. "En principio, los saudíes no toman en consideración a nadie más. El príncipe heredero intenta liderar una nueva política progresiva y agresiva", respondió.

Las principales fuentes de seguridad israelíes dijeron a condición de anonimato que Israel no tenía planes de enredarse en una guerra con Hezbollah solo porque fuera el momento más adecuado para los saudíes. A principios de esta semana, las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) desplegaron baterías antimisiles de Iron Dome en todo el país, pero la razón no fueron las tensiones en el frente norte. Más bien, fue en preparación para una escalada de tensiones en el frente sur, a lo largo de la frontera con la Franja de Gaza. Llegó a raíz de la detonación por Israel de un túnel de terror de la Yihad Islámica Palestina el 30 de octubre, lo cual costó a ese movimiento y a Hamas 14 vidas. Israel tiene información de que la Yihad Islámica planea lanzar un gran ataque de represalia contra Israel lo más rápidamente posible. Ha habido una serie de advertencias públicas emitidas por los principales portavoces de Israel, y el Consejo de Ministros decidió no correr ningún riesgo y desplegó las baterías antimisiles de la Cúpula de Hierro para tratar de adelantarse a cualquier posible problema.

Al mismo tiempo, nadie en Israel tiene dudas de que la principal amenaza para la estabilidad en la región y la mayor posibilidad de que puedan enfrentarse las dos principales alianzas entre sí puede ser a lo largo del frente norte. Israel tiene los mismos intereses estratégicos que la alianza sunita, que incluye a Arabia Saudita, Egipto, Jordania, los Emiratos Árabes Unidos y otros estados sunitas. Siria y Líbano son parte de la alianza chiita, liderada por Irán. En algún momento, en alguna parte, estas dos alianzas harán la transición desde una guerra de guerrillas y unos enfrentamientos limitados en las áreas más remotas de la región a una verdadera Guerra de Armagedón en su corazón. Los saudíes están interesados ​​en que Israel haga el trabajo sucio por ellos, pero resulta que no todos en Israel están tan entusiasmados con eso.

Como dijo un alto funcionario de seguridad en Israel a Al-Monitor, Irán no es un estado árabe, pero es tan influyente que se puede decir que domina hoy cuatro importantes estados árabes: Iraq, Siria, Líbano y Yemen. Como el aparato de seguridad israelí es muy consciente, esta situación desafía la estabilidad del Oriente Medio y eleva la presión arterial de la alianza sunita.

En los últimos años, Israel ha sido empujado a llenar el vacío que se ha creado sirviendo como pilar de la alianza sunita. Sucedió aprovechando la tendencia de la administración Obama a ponerse de perfil y la consiguiente política estadounidense de ignorar el problema. Ahora Israel está aprendiendo que tendrá que pagar una "cuota de miembro" debido a su interés común con la alianza suní. Se encuentra en el papel del "palo" con el que los líderes suníes amenazan a sus enemigos mortales, los chiítas.

Israel desprecia este papel. El IDF sabe que el próximo conflicto con Hezbollah casi con certeza tendrá que ver con la recuperación de Siria a Irán, haciéndolo diferente a todo lo que Israel ha visto hasta ahora. Los ejercicios llevados a cabo por el IDF en los últimos dos años incluyen simulaciones de esa recuperación y de liberación de las localidades israelíes, ocupadas brevemente por Hezbollah. La potencia de fuego concentrada de ese grupo, respaldada por el presidente sirio Bashar al-Assad e Irán, puede crear una situación en la que los enemigos de Israel no sean los únicos que paguen un alto precio por entrar en conflicto con ellos. Lo mismo haría Israel. Es por eso que en este momento, nadie en Israel, y menos aún el Primer Ministro Benjamin Netanyahu, tiene prisa por encender el frente norte. Hacerlo significaría ser absorbido por las puertas del infierno.

Según los informes, la participación actual de Israel en el conflicto entre sunitas y chiítas se centra principalmente en la recopilación de información. Las capacidades de inteligencia de Israel tienen una merecida reputación en Occidente, así como en toda la región. Por otro lado, el apoyo militar israelí y el paraguas estratégico que proporciona permanecen, en su mayor parte, en el ámbito de lo teórico. Si bien hay bastantes informes de actividad militar real israelí en el "Distrito Sinaí" del Estado Islámico, y en nombre de los jordanos en el triángulo norte, donde confluyen las fronteras de Jordania, Israel y Siria, Israel nunca ha confirmado la veracidad de cualquiera de estos informes o que se dedica a tales actividades.

Un artículo de Al-Monitor informó hace una semana que Israel había anunciado por primera vez desde que estalló la guerra en Siria que no dudaría en intervenir para proteger a los drusos residentes de la región de Jabal al-Druze, en Siria, cercana a la frontera israelí. . Por otro lado, esta fue una respuesta única y específica sin verdaderas revelaciones estratégicas.

En esta etapa, Israel no tiene ninguna razón para colaborar con esas fuerzas que intentan encender la región. El poder militar de Israel es considerablemente mayor que el de sus rivales inmediatos (Siria y Hezbollah), pero sigue siendo muy vulnerable. En otras palabras, Israel tiene una oportunidad de ganar, pero también tiene más que perder. La economía del país está prosperando como nunca antes, con un crecimiento rápido y sin precedentes. Su industria de alta tecnología está creciendo y su industria cibernética está despegando. Pero eso solo es posible debido a la relativa calma en materia de seguridad. Si eso se interrumpe, Israel se encontrará atrapado en un juego muy diferente, uno que no quiere jugar.

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Thursday, November 23, 2017

¿Por qué en el Haaretz se culpa a las mujeres etíopes israelíes por las largas colas en los puestos de control? - Seth Frantzman



"Las mujeres jóvenes hacen todo intencionalmente más lento. Lo más políticamente incorrecto es decir que cuando la joven que revisa los automóviles es de origen etíope, la fila se alarga aún más", se lee en un artículo de la periodista estrella del Haaretz, Amira Hass, el 20 de noviembre. Titulado "Políticamente incorrecto en Palestina", el artículo consiste en una serie de observaciones sobre Cisjordania. Una de estas tiene que ver con los puestos de control.

La autora se pregunta: "¿Cómo es que una mujer joven - miembro de la Policía Militar o de una compañía de seguridad- está estacionada en un puesto de control y su fila de coches es siempre más larga que la más próxima, donde hay un joven controlándola?".

Luego la periodista continúa:
"Las mujeres jóvenes hacen todo intencionalmente más lento. Lo más políticamente incorrecto es decir que cuando la joven que revisa los automóviles es de origen etíope, la fila se alarga aún más. Estamos hablando de los puestos de control donde solo se permite el paso de automóviles con placas israelíes... Los soldados y las personas de seguridad estacionadas en los puestos de control deben desarrollar habilidades en el ámbito de la doctrina racial y un sentido del olfato canino para distinguir entre un judío y un árabe... Pero dejen en manos de mujeres jóvenes los puestos de control. Comprobarán el acento, abrirán lentamente el maletero o buscarán explosivos en el auto, mirarán con hostilidad a los ocupantes, mientras mastican chicle con la boca abierta, hablando por el móvil y riéndose tontamente".
El pasaje parece enfocarse en las mujeres y las estereotipa señalando que revisan los coches más lentamente que los hombres. Pero además se centra en un grupo racial: las mujeres negras etíopes israelíes. ¿Por qué esto?

Las mujeres de origen etíope constituyen solamente un pequeño porcentaje de la sociedad. Según un estudio de 2012, había alrededor de 120,000 en Israel, un número que ha aumentado a alrededor de 140,000 en la actualidad. Según un documento de la Knesset de 2011, "actualmente, alrededor de 5.600 soldados de origen etíope prestan servicios en el IDF (4.000 hombres y 1.600 mujeres)". Los soldados etíopes se enfrentan a muchas barreras en su servicio militar, incluido un número desproporcionado de encarcelados y licenciados tempranamente [N.P.: suelen ser de familias muy pobres, y cuando éstas les necesitan suelen intentar abandonar el ejército para ayudarlas]. Constituyen solo un pequeño porcentaje del ejército, entre el 2-5%. Eso significa que la cantidad de mujeres etíopes que una periodista estrella del Haaretz podría encontrar en los puestos de control sería muy poca.

Entonces, ¿cómo y por qué ésta famosa periodista decidió elegirlas? ¿Es porque las mujeres etíopes están desproporcionadamente asignadas a los puestos de control? Mati Milstein y Tom Mahager exploraron este tema en un artículo de 2015.

No es la primera vez que el Haaretz se aferra a los estereotipos y publica artículos con términos racistas sobre personas de color en Israel, centrándose en su papel en la seguridad. En 2014, un articulista árabe describió una escena en el aeropuerto. "Ophir era un joven de tez oscura miembro de la seguridad, tal vez un descendiente de conversos de la Península Arábiga, tal vez de las montañas del Atlas. Pero una cosa estaba clara, su tez oscura parecía muy viejo, andrajoso y manchado de maldad".

Esta razón por la cual las personas de tez oscura sean vistos con oprobio por estos escritores del Haaretz, que no son negros, y que tienden a señalar a estas personas de tez oscura mucho más de lo que lo harían con la mayoría, de tez más blanca, que trabaja en la seguridad o en los puestos de control.

Consideren esto. Si hay 10 mujeres que trabajan en la seguridad en un puesto de control y una es negra y dos o tres filas parecen moverse lentamente, ¿la joven de tez oscura se destacará? Los autores blancos tienden a considerar a los blancos como la corriente mayoritaria, y captan a las minorías y luego les atribuyen estereotipos. Así es como hacen a otras personas diferentes y marcan distinciones.

En el caso del  Haaretz, no preguntó a los autores de estos artículos por las evidencias para estos alegatos, ni se plantéo eliminar frases que estereotipan a una minoría, lo que significa un clásico fracaso del periodismo. Es el trabajo, entre otros, de un diario no solo controlar los hechos, sino tener cuidado en no alimentar el racismo. Afirmar que las mujeres, y en particular las mujeres de color, son "más lentas" que otras, sin ninguna prueba, excepto una anécdota, es muy problemático. Es importante que los autores se pregunten sobre sus propios prejuicios. Si el escritor es blanco, y miembro de la mayoría, debe ser sensible a su blancura y a su decisión de colorear a las minorías con estereotipos negativos.

Los periódicos israelíes con frecuencia denuncian el antisemitismo en el extranjero. Por ejemplo, el mismo Haaretz cubrió la historia de Kevin Myers cuando fue despedido por The Sunday  Times por comentarios sobre el pueblo judío. Myers escribió: "En general, los judíos no son conocidos por su insistencia en vender su talento al precio más bajo posible, que es la medida más obvia de una inveterada estupidez". Entonces, ¿por qué es esto menos ofensivo que aparezcan este tipo de comentarios en periódicos israelíes, que encima van de progresistas, contra los negros y otras minorías? ¿Los periódicos israelíes tienen un doble estándar, un estándar para su propio racismo y otro estándar para discutir el antisemitismo en el extranjero?

Otro escritor del Haaretz en 2013, nada menos que su otra estrella Gideon Levy, también usó términos ofensivos para describir las diferencias étnicas en la policía. "La Policía de Fronteras es el cuerpo más enfermo de la administración de la ocupación. Las razones son sociológicas y étnicas, y están vinculadas al trasfondo de la mayoría de sus policías: suelen ser rusos, drusos, etíopes y residentes de la periferia geográfica de Israel. Cínicamente, y no por casualidad, son enviados por Israel para ser la punta de lanza de su gobierno para violentar a los palestinos, y no casualmente se vuelven extremadamente brutales".

Tal vez es hora de preguntarse por qué que las personas de color, y otras minorías, son tan señaladas por el Haaretz. ¿Por qué son seleccionados para trabajar en los puestos de control después de ser reclutados en el ejército, mientras que sus colegas blancos no? Tal vez es hora de que la prensa israelí haga lo que se supone que deben hacer los medios y diga la verdad al poder en lugar de apuñalar a las minorías. Decirle la verdad al poder sería preguntarse si las minorías son enviadas desproporcionadamente a ciertas unidades del ejército, o si se espera que trabajen en los puestos de control, mientras que otros procedentes de las clases altas tan progresistas, van a otras unidades más cómodas y atractivas.

Tal vez es hora de preguntar por qué la gente de color, el 2% del ejército, recibe las críticas, mientras que todo el edificio que constituye la mayoría del gobierno israelí en Cisjordania, y que está compuesto por la población mayoritaria, parece blindado de la misma crítica. Cuando un soldado blanco en un puesto de control trata mal a los palestinos, él o ella es solo un individuo, una mala manzana. Pero cuando lo hace un miembro de una minoría, se lo representa como un representante del grupo.

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Ese enorme bluff llamado John Kerry: Captado en una grabación, John Kerry calificó la Intifada de los puñales y atropellos como actos de "no violencia" - Seth Frantzman



En unos impactantes comentarios revelados recientemente, el ex Secretario de Estado de los EEUU describió la intifada de apuñalamientos y atropellos de 2015 como "no violencia". Según un informe del Canal 10 de Israel, Kerry estaba hablando ante una audiencia en los Emiratos Árabes Unidos. "Los palestinos han hecho un trabajo extraordinario al permanecer comprometidos con la no violencia... Cuando tuvo lugar la intifada, ellos dieron a luz la no violencia en Cisjordania". Siguió afirmando que el público israelí tenía la culpa por no estar lo suficientemente agradecido. "Esto ha sido pasado por alto por la población mayoritaria israelí porque no es un tema de discusión... ¿Por qué? Porque la mayoría del gabinete actual israelí ha declarado públicamente que no están por un estado palestino".

Kerry se refería a la intifada de apuñalamientos y atropellos que comenzó en 2015. Según datos compilados por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, 59 personas murieron por esos ataques terroristas y 827 resultaron heridas desde septiembre de 2015. Esto incluyó 186 apuñalamientos, 132 intentos de apuñalamiento, 163 tiroteos y 60 atropellos, así como una ataque con bombas a un autobús. ¿Esta es la "no violencia" que Kerry tanto elogió? ¿Qué muertes según él se definirían como "violencia"?.

Él afirma que el público israelí "pasó por alto" todo esto. ¿Lo pasaron por alto, o tal vez estaban bastante distraidos con las noticias de apuñalamientos diarios?

Kerry es un representante del neo-orientalismo de baja expectativa, según el cual si los palestinos no celebran el terror oficialmente, supuestamente merecen elogios por su "no violencia". Según esa lógica, el sur de los EEUU tampoco fue "violento" en la década de 1950 porque aparentemente la mayoría la gente no estuvo involucrada en linchamientos.

Kerry echa por tierra toda la lógica del terror. No se trata solo del número de ataques, se trata del hecho de aterrorizar a una sociedad. ¿Realmente la sociedad palestina abrazó la "no violencia"? ¿Acaso no se celebraron la mayoría de los ataques por apuñalamiento y atropellos en los medios palestinos, sobre todo los que tuvieron éxito, y los autores fueron aclamados como "mártires"? ¿Los medias y las redes sociales no los celebraron ni los urgieron a seguir?

El hecho de que la mayoría de la sociedad no participara en los ataques no es un gran apoyo para la "no violencia", sino más bien su interés en involucrarse, de un modo y otro, en un conflicto generalizado con Israel. Hay apatía, no amor por la no violencia. Casi no hay evidencia de que la opinión pública palestina critique alguna vez las protestas o los métodos "no violentos". En todo caso, simplemente no participa en la violencia. Pero tiende a existir un amplio apoyo a esos y otros tipos de violencia.

Alguien podría argumentar que lo consideran como una especie de "lucha armada legítima" o lo que sea, pero ¿por qué ofuscarse fingiendo que los israelíes han "pasado por alto" una  inexistente tendencia a la "no violencia"?

Porque Kerry se ha convertido en un maestro del autoengaño. Al menos ahora está fuera del poder (y se dedica a las conferencias mentirosas).

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El impacto radical del centrismo - Shmuel Rosner



Avi Gabbay

El centrismo a menudo no es más que una fachada. Una forma de retratar unos puntos de vista como más legítimos que los de los demás. Pero el centrismo también puede ser real. Puede ser una forma práctica para que un líder o un político establezca una red con la que captar la mayor cantidad de votantes posible. Puede ser una creencia ideológica creer que el centro, evitando los extremos, es la forma más encomiable de formular políticas.

El centro es, por supuesto, un objetivo en movimiento, como lo demostraron dos líderes israelíes en las últimas semanas. A principios de esta semana, el presidente Reuven Rivlin se expuso a un ataque feroz desde algunos sectores derechistas al negarse a indultar a Elor Azaria, un soldado condenado por homicidio. Su retrato con un kaffiyeh, que recuerda a los carteles anteriores al asesinato de Yitzhak Rabin hace más de dos décadas, fue publicado en las redes sociales. Fue acusado de izquierdismo y de debilidad.

Rivlin no necesita votos, por lo que no hay un cálculo electoral extrapolable detrás de su decisión. Aún así, sus críticos no le otorgarían el beneficio de la duda. Suponen que hace lo que hace para obtener la aprobación de los intelectuales liberales y progresistas, o de los medios de comunicación, o del tribunal internacional de opinión pública, o todo lo anterior.

Unos días antes, otro líder israelí desilusionó y enfureció a muchos israelíes que pertenecían al supuesto campo que representa. Esta vez fue el líder del Partido Laborista, un partido de centro izquierda. Lo hizo criticando a su campo con un desagradable comentario que empleó Benjamin Netanyahu en su primer mandato como primer ministro en los años noventa. Netanyahu por aquel entonces susurró a los oídos de un conocido rabino y cabalista: "Los izquierdistas olvidaron cómo ser judíos". Avi Gabbay, líder del Partido Laborista, se hizo eco de estas palabras en un torpe intento de insinuar que Netanyahu tenía cierta razón: la izquierda no puede ganar las elecciones en Israel si, en lugar de considerar propio al judaísmo, parece ser ajeno a él.

Gabbay no está en la misma posición que Rivlin. Él es un prometedor líder de un partido que trata de captar electores, y que trata de girar hacia la derecha para hacerlo más aceptable para más israelíes, y posiblemente convertirlo, una vez más, en una auténtica alternativa política al Likud. Gabbay realmente puede creer que el centrismo es lo mejor, pero seguramente ve una necesidad práctica en acercarse al centro.

En ambos casos, los sectores supuestamente contrarios a Rivlin y Gabbay son los que más han alabado sus acciones. La oposición política aclamó a Rivlin por tener principios y por no rendirse a la mafia de la derecha. La coalición de Israel aclamó a Gabbay por finalmente admitir la grave deficiencia de su propio campo ideológico. En ambos casos, esto fue una desgracia: el mensaje de Rivlin fue más relevante para la derecha, que parece desear olvidar y perdonar a un soldado que desafió las órdenes y mató a tiros a un terrorista desarmado (pero no inocente). El mensaje de Gabbay es más relevante para la izquierda, que parece demasiado dispuesta a olvidar y renunciar a las tradiciones y a la cultura judías en pos de ideologías universalistas.

¿Deberíamos considerar a estos dos líderes como centristas por su decisión de alejarse de su base inicial de apoyo y dirigirse hacia un centro imaginario (o tal vez real)? O tal vez estos líderes son radicales, ya que audazmente desafían la convención y su base política de apoyo para seguir un camino que creen que es el correcto.

La respuesta en este caso es ambas cosas. Es decir: en el mundo de hoy, ser un centrista suele ser más radical que todas las demás opciones. Netanyahu no hace nada radical cuando juega con su base de apoyo electoral y le da a sus votantes lo que quieren oír. Los líderes de un partido de izquierda como el Meretz no hacen nada radical cuando también juegan contra su base de apoyo y la alejan del consenso israelí, llevándolos a la tierra de la impotencia política. Rivlin y Gabbay intentan algo más audaz: ver si al ser centristas también pueden empujar a sus audiencias hacia el centrismo, la moderación y la relevancia.

Si eligieron el tema o la frase correcta para presentar su caso es una buena pregunta. La reacción a sus respectivas decisiones no fue muy alentadora, y por lo tanto no estoy seguro de que la respuesta a esta pregunta sea positiva. Pero el sentimiento es encomiable. Sí, Israel no debería ser un lugar donde los soldados disparen a terroristas desarmados sin una causa adecuada y donde la mafia que los apoya establece las reglas. Sí, Israel no debería ser un lugar donde la oposición al gobierno signifique el abandono de las tradiciones y la cultura judías. El centrismo radical es necesario.

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Monday, November 20, 2017

Cinco mitos y medio sobre los judíos ultraortodoxos israelíes - Yehoshua Pfeffer - Mosaic



El ensayo de Haron Ariel Lavi, "¿Son los ultraortodoxos la clave del futuro de Israel?", es una contribución bienvenida a lo que se ha convertido en un campo abarrotado. De hecho, la comunidad ultraortodoxa (haredi ) de Israel se ha convertido últimamente en algo así como una obsesión judía, y por razones perfectamente comprensibles. Viviendo en su mayoría en barrios insulares, vistiendo ropas exóticas y siguiendo prácticas sorprendentes, este gran grupo de rápido crecimiento de judíos estrictamente tradicionalistas ofrece un tema tentador para periodistas, cineastas, escritores de ficción y productores de televisión. Los medios de comunicación están particularmente comprometidos en exponer las debilidades, cuanto más procaces mejor, del llamado "mundo haredí".

El interés académico en la comunidad haredi también ha experimentado un gran florecimiento, sobre todo por el reconocimiento de su creciente importancia a la hora de dar forma al futuro judío. El resultado ha sido una proliferación de artículos sobre todos los aspectos de la vida de los haredi, desde los índices de natalidad hasta sus creencias, desde la vida familiar hasta la política, y desde las normas sociales y religiosas hasta sus variaciones y desviaciones.

Pero esta obsesión exterior con la comunidad haredi también ha dado lugar a muchos mitos, entremezclados (como es lo habitual en los mitos) con realidades o hechos parciales. Y estos, en conjunto, han contribuido a oscurecer en lugar de aclarar la realidad haredi. Más razón entonces para estar agradecido por el ensayo profundamente informado y reflexivo de Lavi. En mis comentarios, en lugar de responder directamente a sus puntos de vista, me gustaría completar su relato centrándome en cinco de los mitos más frecuentes sobre los haredim en Israel, añadiendo un medio mito que ofrezco de manera irónica.

1. Los haredim son antisionistas

Algunos haredim son antisionistas, pero la mayoría no lo son. Pero antes de ir más allá, permítanme aclarar un concepto erróneo previo: a saber, que los haredim son un grupo homogéneo.

En realidad, los haredim se dividen entre dos grandes cohortes que luego se subdividen a su vez en muchas divisiones más pequeñas. Uno de los grupos principales comprende a los hasidim: seguidores de una u otra discreta secta dentro del movimiento repleto de misticismo fundado en el siglo XVIII por el rabino Israel Baal Shem Tov. El otro, caracterizado de manera similar por divisiones múltiples aunque menos definidas, se identifica en gran medida con la tradición de aprendizaje y estudio "lituano" y de sus yeshivas. Los dos grupos mantienen instituciones y sinagogas separadas, tienden a pertenecer a diferentes partidos políticos (aunque a veces se unen por razones de conveniencia), y con frecuencia viven en barrios separados. Una tercera posible agrupación está compuesta de los "haredim orientales" o sefardíes o mizrahim.

De entre las dos sectas hasídicas más grandes, los hasidim de Satmar son los más militantemente antisionistas, mientras que hasidim de Chabad-Lubavitch son por el contrario sionistas en un grado similar. Para los primeros, el sionismo no solo es imperfecto, es malvado o incluso satánico. Una idea similar defiende una organización con sede en Jerusalén llamada ha-Edah ha-Haredit ("La comunidad haredi"). Miles de haredim y no haredim confían en la organización para la supervisión kosher y otras necesidades religiosas, mientras ignoran su antisionismo.

La más conocida por su hostilidad implacable respecto al sionismo es la pequeña secta Neturei Karta, que no es hasidica. Su afición por los gestos dramáticos - protestas donde exhiben banderas palestinas, reuniones con Mahmoud Ahmadinejad y Louis Farrakhan, y similares antisemitas - les ha ganado una visibilidad desproporcionada en relación con sus números.

Tanto los Neturei Karta como Satmar se oponen al sionismo no porque haya sido una empresa secular, sino porque consideran que cualquier intento de establecer un estado judío antes de la llegada del mesías equivale a una rebelión contra Dios. Se niegan a participar en las elecciones israelíes, recelan de hablar en hebreo (que consideran una identificación cultural con Israel) y se abstienen de aceptar fondos del gobierno.

Pero la gran mayoría de los haredim, hasidim y no hasidim por igual (y ciertamente el bloque mizrahim), rechazan este enfoque. Su posición se describe mejor como no sionista o asionista. Para ellos, el sionismo es problemático porque es un movimiento secular que ha creado un estado secular (En general, también se oponen al sionismo religioso, sin duda la marca que más invierte en la importancia religiosa y mesiánica en el estado de Israel). No obstante, como reconoce Lavi, aceptan a Israel como un hecho consumado y desean trabajar dentro de su marco. Por otra parte, muchos otros haredim, que junto con los sionistas clásicos comparten la creencia tradicional del judaísmo del derecho histórico del pueblo judío a su patria ancestral, buscan a través de medios políticos y de otro tipo ejercer una influencia sobre el carácter público del estado.

La tensión manifiesta entre el concepto de un "exilio" interno de los haredim entre sus compatriotas judíos no haredi, y la participación activa de muchos de ellos en cuestiones de estado y sociedad, pone de relieve la profunda insuficiencia de cualquier intento de etiquetar a los haredim como simplemente antisionistas.

2. Los haredim son extremistas de derecha

La afiliación política de los haredim, que tienden a votar en bloques que siguen a una u otra autoridad rabínica, es muy relevante para el futuro de Israel. ¿Dónde están ubicados en el mapa político?

En un artículo reciente en Tablet ("La mano derecha lava la izquierda"), Toby Perl Freilich realizó la afirmación contraintuitiva de que los haredim naturalmente caen hacia la izquierda. El clima político actual en Israel, escribía, ha alienado a la generación más joven de los haredim de los socios tradicionales de la comunidad en la derecha; en su lugar, han comenzado a encontrar "puntos en común y forjar nuevas alianzas en una plataforma compartida de paz y multiculturalidad". Citaba para ello a Moshe Friedman, un activista haredi sobre el "sistema central de creencias" de los haredim: "'No solo estamos interesados ​​en hacer dinero, sino en la justicia, la atención, la caridad. . . . La nuestra no es una cultura hedonista, y nosotros no formamos parte del estilo de vida capitalista-consumista. . .  somos personas espirituales impulsadas por unos valores, no impulsadas por el placer".

Las ideas de Friedman, completadas con su extraña identificación de la "justicia, atención y caridad" como propiedades exclusivas de la izquierda política, de hecho han ganado algo de fuerza, pero apenas son representativas. La historia de la política haredi sugiere algo muy diferente, y no solo en Israel. Así como los haredim en los EEUU se han identificado con el partido republicano en la mayoría de los temas, los partidos haredi en Israel continúan convirtiéndose en socios de la coalición natural con los partidos de derecha. Las próximas elecciones, y los tratos políticos posteriores, ofrecerán una prueba interesante de esta norma, pero el utopismo a menudo soñador de la izquierda está ciertamente lejos de la mentalidad haredi .

Pero también es el caso que la política haredi se resiste a ser definida en términos de izquierda-derecha. En esta área, los haredim son a la vez pragmáticos y de otro mundo. De otro mundo, porque privilegian las preocupaciones religiosas sobre lo que generalmente se entiende como cuestiones políticas, y pragmáticos porque están dispuestos a negociar y a comprometerse para alcanzar sus objetivos, que en el fondo implican mantener su propia forma de vida.

Por lo tanto, las causas más importantes para los haredim israelíes han sido preservar la exención de los estudiantes de yeshiva del servicio militar, asegurar los subsidios del gobierno para sus escuelas y yeshivas, y proteger sus intereses en cuestiones cotidianas como la vivienda y el empleo. Un conjunto secundario de problemas implica preservar el monopolio del Rabinato sobre el matrimonio, el divorcio, la conversión, la oración en el Muro Occidental y cuestiones similares. La economía, el cuidado de la salud, la política exterior e incluso la paz con los palestinos generalmente quedan relegados a estos intereses básicos, y los partidos haredim tienden a apoyar a la coalición que los salvaguarda mejor.

Lo mismo ocurre con el debate sobre una solución de dos estados. No son los haredim, sino el subconjunto de los sionistas religiosos quienes tienden a enmarcar este tema en términos religiosos o mesiánicos. La pregunta principal para los haredim es otra vez práctica: qué políticas parecen más probables que salven vidas judías.

En general, los haredim no son izquierdistas de origen natural, ni miembros portadores de tarjetas de la derecha, y es falso afirmar lo contrario.


3. Los haredim son fundamentalistas

De vez en cuando, en artículos en la prensa judía y no judía se refieren a los haredim como "fundamentalistas judíos" y los asocian explícita o implícitamente con sus supuestos homólogos en el mundo cristiano y especialmente en el mundo islámico. El año pasado, el columnista del Forward Jay Michaelson, criticando el crecimiento de la comunidad haredi en los EEUU, "con su aparato repleto de miedo, manipulación y propaganda de poder", criticó a las principales organizaciones judías por su supuesta "renuencia a nombrar al fundamentalismo judío como tal, y a la hora de reconocerlo por lo que es".

Entonces, ¿qué es y hasta qué punto los haredim comparten características comunes con los fundamentalistas cristianos o musulmanes?

Entre las cualidades definitorias del fundamentalismo están una adherencia inflexible a los principios religiosos y la creencia de que estos principios son invariables e inmutables. Realmente, los haredim son mucho menos flexibles y menos abiertos al cambio que los miembros de otras denominaciones judías, pero no tanto como los extraños suponen. Aquí, una comparación con el fundamentalismo islámico es instructiva.

Para los fundamentalistas musulmanes, no hay ningún problema con que un hombre rapte a su novia. De hecho, no puede ser un problema, ya que el profeta Mahoma se casó con su esposa Aisha cuando ella tenía seis años, y consumó el matrimonio cuando tenía nueve años. Por lo tanto, a raíz de la revolución iraní de 1979, los nuevos gobernantes de Irán redujeron la edad mínima para contraer matrimonio de las niñas a nueve años a fin de ajustarse a lo que consideraban ideales islámicos.

Comparen el enfoque judío con un tema similar: el Talmud permite el matrimonio infantil, pero ha sido prohibido formalmente por la halajá (ley religiosa judía) durante siglos. Ningún rabino haredi ha tratado de traer de vuelta el matrimonio infantil, y tal propuesta no encontraría nada más que el oprobio de la comunidad haredí. La ley simplemente ha cambiado. Aun cuando creen que los sabios talmúdicos eran mucho más sabios y justos que ellos, y aunque sin duda defenderían la práctica conyugal de los antiguos rabinos o figuras bíblicas, los rabinos haredim consideran que deshacer la norma actual es lo opuesto a la piedad.

Otro ejemplo es la actitud de castigar a los violadores de la halajá. La ley talmúdica es a menudo dura al tratar con herejes judíos y transgresores de la ley. Y sin embargo, el rabino Avraham Yeshayahu Karelitz (conocido como "Hazon Ish", 1878-1953), a menudo considerado como el fundador del modelo moderno de los haredim, escribe que este conjunto de principios legales solo se aplicaba cuando
se revelaba una dirección divina, incluidos los milagros abiertos. . . de modo que los justos estaban bajo una guía especial y se sabía que los violadores de la ley estaban amenazando los valores sociales básicos con la lujuria y la anarquía. En estas circunstancias, la eliminación de los malvados era una clara rectificación del mundo. . .  pero hoy en día. . . tal acción se percibe como una forma de destrucción y de violencia, y no lo permita el cielo. . . . Más bien, debemos acercar lo distante con cadenas de amor, y colocarlos en una luz radiante en la medida de lo posible.
En otras palabras, Karelitz intentó eliminar el elemento coercitivo de la halajá o, tal vez, proporcionar una justificación ex post facto para el declive histórico de ese elemento coercitivo.

Y esto nos lleva a otro error relacionado con éste, a saber, que los haredim de Israel quieren imponer su forma de vida a la sociedad en su conjunto. Como ha demostrado el erudito Aviezer Ravitzky, los haredim actuales tienen realmente pocos deseos de establecer una teocracia judía, y están bastante contentos de participar en la política israelí, manteniendo a la vez una cierta distancia del poder. No albergan fantasías sobre el reemplazamiento de las escuelas seculares por religiosas o del reemplazo de la ley civil israelí por la halajáh, otro punto de comparación con los fundamentalistas musulmanes, incluso del tipo relativamente moderado, para quienes la imposición de la sharia es una exigencia central.

Los haredim pueden ser extremistas religiosos y pueden tener algunas demandas que son contrarias a los deseos y valores de los judíos no haredim. Para algunos, el impulso aislacionista puede conducir a un cierto desapego de la realidad, que a su vez puede reforzar las tendencias fundamentalistas. Pero en general, están lejos de ser los peligrosos defensores de la teocracia que sus detractores les atribuyen.

4. Los haredim están en contra del control de la natalidad

 A pesar del gran tamaño de sus familias, los haredim usan anticonceptivos, pero ese uso, como todo lo demás en sus vidas, está regulado por halajá. Algunos métodos están prohibidos por completo, muchos no lo son. En ciertas circunstancias (por ejemplo, cuando una pareja aún no tiene hijos), todas las formas de control de la natalidad generalmente están prohibidas por las autoridades haredi, en otras situaciones se fomenta.

Más importante que la halajá, en este caso son los valores morales y sociales subyacentes. Los haredim creen en la procreación no solo como una obligación sino como un valor. Las familias numerosas aseguran el futuro del pueblo judío en general y de la comunidad haredi en particular.

Al mismo tiempo, engendrar hijos se equilibra con otros valores: por ejemplo, la inmersión en un estudio de Toráh sin perturbaciones, el bienestar físico y psicológico de la madre, la relación entre el marido y la mujer, la capacidad de una familia para cuidar de más hijos y las limitaciones financieras. Todos se toman en consideración en la planificación familiar haredi.

En cualquier caso, la idea de que los haredim "no reconocen el control de la natalidad", como ha escrito el columnista de Haaretz Yoel Marcus, está lejos de ser una realidad.

5. Los haredim no trabajan

Este "mito" sobre un tema que Levi trata extensamente es excepcional, ya que encuentra respaldo en las estadísticas concretas, haciéndolas algo menos míticas que los demás. Según el Centro Taub de Estudios de Política Social, solo el 45% de los haredim varones en Israel actualmente trabajan, una tasa considerablemente inferior a la de los hombres no haredi. Pero las estadísticas solo cuentan una parte de la historia. Por un lado, la no participación en la fuerza de trabajo no es un rasgo de los haredim en todas partes. Más bien es distintivo de Israel y tiene sus raíces en factores locales.

En el momento de la fundación de Israel, la comunidad haredi era muy pequeña y estaba asediada. El Holocausto no solo había aniquilado a un gran número de judíos observantes, sino que también había destruido las instituciones y la sociedad que los mantenía unidos. A su paso, los líderes haredi se propusieron preservar y reconstruir a la comunidad sobreviviente a través de un estilo de vida basado en el aislamiento social y, para los hombres, el estudio de la Toráh de por vida e intensivo.

La exención del servicio en el ejército era un medio para este fin. Los haredim entendieron que el incipiente ejército israelí cumplía una doble función: defender al estado y contribuir a la formación de una identidad israelí compartida. Pero la integración en la sociedad secular israelí es exactamente lo que deseaban evitar. Como consecuencia, dado que para los hombres el derecho legal al trabajo en Israel estuvo vinculado durante mucho tiempo al servicio militar, se hizo virtualmente imposible para aquellos haredim que estaban realmente dispuestos a ingresar al mundo del empleo remunerado dar el paso.

También es cierto que los haredim israelíes vieron la participación en la fuerza de trabajo general como una amenaza en sí misma, una mucho mayor en Israel de lo que sería en la diáspora, ya que en Israel significaba su exposición ante una alternativa judía secular a la ortodoxia (nada que ver con una exposición ante una población no judía). Por lo tanto, los hombres haredim originalmente buscaban trabajos dentro de la comunidad como rabinos, escribas, carniceros kosher, etc. La demanda de estos servicios no se ha mantenido al ritmo del rápido crecimiento de la población haredi. Hace treinta años, según el Centro Taub, la tasa de desempleo haredi era del 21% alta, pero menos de la mitad de lo que es ahora.

Otro factor en la ecuación es la influencia incentivadora de los estipendios del gobierno y las ayudas sociales. Y aquí (especialmente dado el sistema parlamentario israelí), las lealtades políticas partidistas entran en escena y pueden dar como resultado decisiones políticas distorsionadas.

Sin embargo, a pesar de todas estas complicaciones, últimamente las líneas de tendencia han comenzado a moverse en la dirección opuesta. Las causas son varias. Por un lado, la conexión legal entre el empleo remunerado y el servicio militar se ha relajado; por otro lado, como señala Lavi, la participación voluntaria de los haredi en el IDF ha aumentado. Mientras tanto, tanto los estipendios del gobierno como las donaciones de filántropos privados se han reducido, y no puede haber mayor ímpetu para el trabajo que la perspectiva de un empobrecimiento. El miedo de los haredim a su exposición ante la cultura judía secular también ha disminuido, en parte porque las marcas más militantes del secularismo israelí se han desvanecido, y en parte porque los haredim han crecido más seguros de sí mismos. La cultura secular todavía se ve como una amenaza, pero el poder disuasivo de esa amenaza está disminuyendo drásticamente.

El mayor obstáculo interno para la participación de los haredim en la fuerza laboral hoy en día es la falta de educación. Los hombres haredim a menudo ingresan al mercado laboral con veinte años de escolaridad, pero no del tipo que los prepararía para una economía moderna. (Es revelador que las tasas de empleo de los haredim casi hayan igualado a las de los no  haredim que no completaron la escuela primaria). Se han creado universidades especiales para ayudar a reparar esta deficiencia, y están llenas de estudiantes, y también se han realizado esfuerzos en los niveles primarios y secundario. Queda mucho más por hacer.

El papel del gobierno en este desarrollo, como escribe sabiamente Lavi, no debería ser burocratizar el proceso, sino más bien alentar los esfuerzos ya en curso asegurando que las escuelas debidamente acreditadas reciban el apoyo y las instalaciones que necesitan.

5.5  Los haredim son perfectos

La sociedad Haredi realmente tiene mucho a favor. Como escribe David M. Weinberg:
El mundo haredi es admirable en muchas maneras. Los Haredim viven modestamente, priorizan el estudio de la Toráh y las aspiraciones espirituales, sus comunidades están llenas de buenas obras y empresas de asistencia social, son meticulosos en la observancia [de los mandamientos religiosos], enfatizan los valores familiares y generalmente están libres de drogas, alcohol y pornografía, están ausentes de la sórdida y servil devoción a la estupidez (tal como se expresa en la mayoría de los programas de televisión y en las películas) que caracteriza a gran parte de la sociedad moderna.
No obtendrán esta impresión de los informes de los medios de comunicación. Para ellos, "la familia hasídica en Jerusalén disfruta de una feliz y saludable cena de Shabbat" es casi el material habitual. Pero cada vez que un "rabino" haredi - para los periodistas, todos los adultos varones haredi son automáticamente rabinos - es acusado de fraude, de abuso infantil o de otra ofensa criminal, entonces los medios tienen un día feliz. El mensaje subyacente es el siguiente: "Estas personas actúan de manera justa, pero son similares a todas los demás". O incluso: "la sociedad haredi pretende mejorar a las personas, pero en realidad las empeora".

No hay sociedad sin criminales o desviados. La tasa de criminalidad en la comunidad haredi es baja, pero no es cero. Al igual que todos los demás seres humanos y todas las comunidades humanas, los haredim no son perfectos y no creen que lo sean.

Entonces, la próxima vez que conozcan a un hombre haredi, no asuman que es un fundamentalista, un antisionista, de derechas y con al menos quince hijos. No necesita, y no debería, asumir que es perfecto, pero muy posiblemente tampoco es un criminal. ¿Quién lo sabe? Incluso podría tener un trabajo.

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Sunday, November 19, 2017

Tres gemas ocultas y muy poco conocidas de Jerusalén - Noam Chen - Times of Israel





Recientemente me asocié con el guía turístico local Jacob Bildner, un experto en recorridos por la ciudad, y juntos nos embarcamos en una misión especial para descubrir el mundo oculto de Jerusalén. Jacob fue fundamental para ayudarme a descubrir algunos de los secretos más fascinantes de la ciudad, desde lugares que no son accesibles para el público hasta lugares que están literalmente ocultos a la vista. La relación que ha establecido con las comunidades conectadas con cada uno de esos lugares fue inestimable para garantizar el acceso privado a muchas de las personas que visitamos.

Explorar estos sitios fue un viaje al pasado alucinante e inolvidable, revelando aún más capas ocultas de la ciudad santa.

He reunido tres de estas gemas escondidas para mostrarles un aspecto de Jerusalén que quizás no hayan visto jamás:

El Kishle


Un camino poco transitado. El camino que conduce de la Torre de David al Kishle


Antiguo complejo militar y prisión del Kishle

El Kishle se estableció en 1834 para servir como un complejo militar. Durante el Mandato Británico en la Tierra de Israel, fue utilizado como una estación de policía y prisión donde los miembros clandestinos judíos fueron encarcelados. Algunos prisioneros dejaron su marca en las paredes, incluido el emblema del Irgun (La Organización Militar Nacional en la Tierra de Israel), que se puede ver cerca de la entrada.

Los arqueólogos que excavaron el sitio han descubierto hallazgos de casi todos los períodos de la historia de Jerusalén, desde las fortificaciones del rey Ezequías durante el período del Primer Templo hasta los restos del Palacio de Herodes, que se extendía hasta el Monte Sión.

El Kishle se abrió al público en noviembre de 2015 y ahora forma parte del Museo de la Torre de David. Solo se puede acceder con visitas organizadas.


La Casa Siebenberg




Impresionante contraste entre lo nuevo, arriba, y el mundo antiguo, unos metros más abajo en la Casa Siebenberg

La Casa Siebenberg es uno de los tesoros ocultos más intrigantes de Jerusalén.

Todo comenzó cuando Theo Siebenberg, un judío europeo que logró huir de Europa durante la Segunda Guerra Mundial y llegar a los Estados Unidos, se mudó en 1970 a Jerusalén y compró una casa en el corazón del barrio judío.

Rodeado de historia por todas partes, estaba ansioso por descubrir la antigua herencia judía en la ciudad santa. Él comenzó por excavar debajo de su propia casa.

Sus años de excavaciones revelaron una línea de tiempo de unos 3.000 años de historia judía en Jerusalén, todo escondido bajo una sola casa. Algunos de los sorprendentes hallazgos incluyen bóvedas funerarias del período del Primer Templo, un acueducto y mikves (baños rituales) del período del Segundo Templo, con artefactos increíblemente conservados y mucho más.

En una de las antiguas murallas, incluso se puede ver carbón negro que los arqueólogos han confirmado es un remanente de la destrucción de Jerusalén por los romanos en el año 70 d.C.

Después de las excavaciones, Theo decidió convertir su casa en un museo que se inauguró en 1987. El primer piso de la casa está renovado y es moderno, pero al bajar las escaleras literalmente retrocedes en el tiempo hacia un mundo completamente diferente.

La Casa Siebenberg actualmente está cerrada al público en general.


La tumba de Jason




Tumba funeraria excavada en la roca del período del Segundo Templo, la Tumba de Jason, en agudo contraste con los modernos edificios a su alrededor

La tumba de Jason es una antigua tumba excavada en la roca que data del período del Segundo Templo. Jason fue un sumo sacerdote durante el siglo II a.C., tal como se describe en el Segundo Libro de los Macabeos. Su nombre aparece en las inscripciones talladas en las paredes de la estructura.

La tumba, ubicada en el corazón del barrio de Rehavia, fue descubierta en 1956 cuando se estaba construyendo un nuevo edificio residencial. Más tarde se decidió conservar la antigua tumba y no continuar con el proyecto de construcción. La tumba ahora se encuentra situada entre los edificios nuevos y modernos del barrio de Rehavia, por lo que es una maravilla verdaderamente oculta. El contraste entre el vecindario y esta antigua tumba es fascinante, y es un verdadero testimonio de que la historia está en todas partes en Jerusalén.

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Un presidente de una sinagoga busca ayuda para descodificar un amuleto hebreo que fue depositado en su sinagoga - TheJC



Una de mis posesiones más misteriosas es el amuleto que se muestra arriba, arrojado anónimamente en el shul junto con los viejos libros desactualizados al desván de Booba, y que nadie volverá a leer nunca más.

De una edad desconocida y en un marco negro, obviamente colgó alguna vez en la pared de alguien para alejar el "yetzer hara", la inclinación hacia el mal. ¿De qué se trata? Bueno, ¿cómo está su hebreo?

Comencemos con el elenco de personajes.

Ángeles: Gavriel, Michael, Uriel, Shmuriel, Rafael y Azriel. Luego dos ríos: Pishon y Gihon, o Tigris y Euphrates.

Varias oraciones se encuentran dentro del Magen David y alrededor del borde. La mayor parte ha sido traducida por mi propio rabino, Paul Freedman de la Sinagoga de la Reforma Radlett y mi rabino favorito de la Sinagoga Unida, Meir Salasnik, recientemente jubilado como rabino de la sinagoga Bushey. La larga oración alrededor de los bordes, comienza arriba a la derecha con el Vayomer Moshe, y dice: "Y Moisés le dijo a Aarón, coge la olla y ponla sobre el fuego del altar, y pon el incienso; Ve rápidamente hacia la comunidad y haz la expiación por ellos; y toma el incienso y haz expiación por el pueblo. Y detenido entre los muertos y los vivos, deten la plaga.  Y Aarón volvió con Moisés a la tienda de la reunión y la peste fue levantada. Dios atendió la suplica y la plaga cesó de entre los hijos de Israel".

Otras secciones hablan de "proteger al Maestro de la casa y a su hogar".  La pequeña escritura en la parte inferior dentro de los bordes dice: "Adar 5665 [sobre 1905], prohibido invadir los bordes durante cinco años". Las palabras Hasanat g'vul son un término bíblico para la competencia desleal. ¿Competencia por y contra quién? ¿Dónde? ¿Aquí o en el der heim? Un misterio perdurable.

El mayor rompecabezas que queda es el conjunto de letras hebreas en los pequeños cuadrados en el centro del Magen David. Todavía se tienen que explicar completamente. ¿Un acróstico? ¿Un codigo? ¿Una muestra de arcana gematria? ¿Referencias bíblicas?

Cómo me gustaría saber cómo, dónde y por qué se originó este antiguo y único objeto. Mientras tanto, cuelga en la pared opuesta al PC, para proteger mi respaldo del yetzer hara .

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Gran artículo sobre la hipocresía de la judería americana: Los judíos estadounidenses y el derecho de Israel a ser escuchado - Evelyn Gordon



La creciente división entre los judíos israelíes y los judíos estadounidenses fue un tema importante de conversación en la reunión anual de las Federaciones Judías de América del Norte de esta semana. También fue el tema de un largo artículo en el Haaretz, "Divorciando a la Diáspora: Cómo Netanyahu está finalmente descartando a los judíos estadounidenses", donde se culpaba en gran medida al gobierno israelí. Entre otras cosas, citaba al ex embajador de Estados Unidos en Israel, Daniel Shapiro, al referirse a la mayoría de los judíos estadounidenses que se identifican como no ortodoxos y políticamente progresistas y liberales. "Existe la idea que tiene cierta vigencia en ciertos círculos alrededor del gobierno israelí que dice, 'Sabes qué, podemos descartar a ese segmento de la judería estadounidense porque en un par de generaciones sus hijos o nietos se asimilarán'".

Estoy de acuerdo en que la idea de descartar a ese segmento de la judería estadounidense tiene cierta vigencia en Israel. Pero en la mayoría de los casos, se debe menos a las fantasías sobre una posible desaparición de esos judíos liberales que a la creencia de que Israel tendrá finalmente que prescindir de su colaboración, lo quiera o no, porque ya no se puede depender de los judíos progresistas y liberales, ni siquiera para el más mínimo nivel de apoyo. Y con esto no me refiero al apoyo a una política israelí específica, sino a algo mucho más básico: el derecho de Israel a ser escuchado por audiencias tanto judías como no judías.

Nada ilustra mejor esto que las recientes decisiones tomadas por dos campus de Hillel para impedir que los principales portavoces de Israel se dirijan a los estudiantes judíos. En Princeton, fue la vicecanciller de Israel, Tzipi Hotovely, y en Stanford, un grupo de veteranos árabes israelíes de las Fuerzas de Defensa de Israel. Puedo entender a Hillel negándose a recibir a portavoces de las franjas más radicales. Pero ¿cómo se supone que los estudiantes judíos deben aprender algo acerca de Israel si el campus de Hillel ni siquiera les deja escuchar a los representantes de dos de las instituciones más importantes del país: su gobierno electo y su ejército?

En ambos casos, posteriormente desde Hillel se calificó a sus propias decisiones como un "error", muy probablemente bajo la presión de Hillel International, cuyo CEO, Eric Fingerhut, fue el autor principal de la disculpa de Princeton Hillel. Pero eso no cambia el hecho de que en dos destacadas universidades en lados opuestos del país, los directores de Hillel, ambos rabinos no ortodoxos, inicialmente pensaron que cancelar los discursos previstos en respuesta a las objeciones de los estudiantes progresistas era una decisión razonable.

Julie Roth, de Hillel Princeton, pensó que era completamente razonable negarles a sus estudiantes la oportunidad de escuchar a un representante oficial del gobierno israelí que trataba de explicar las políticas del gobierno. Y Jessica Kirschner, de Hillel Stanford, respaldada increíblemente por la asociación "pro israelí" de la universidad, pensó que era completamente razonable negarles a sus alumnos la oportunidad de escuchar a unos israelíes no judíos que no estaban de acuerdo con que Israel fuera un estado de apartheid.

Obviamente, rabinosy líderes laicos judíos estadounidenses tienen todo el derecho a estar en desacuerdo con las políticas israelíes. Pero, ¿cómo es posible cualquier relación si una de las partes ni siquiera permite que la otra sea escuchada?  Mordazas y boicots a Israel pueden preverse de sus enemigos, pero no necesitan a los judíos estadounidenses para eso.

Entonces, si Israel ni siquiera puede confiar en una parte importante de los judíos estadounidenses para permitir que los estudiantes interesados ​​conozcan las opiniones predominantes en Israel, entonces ¿quién está contribuyendo verdaderamente a la relación Israel-Diáspora? ¿Y por qué, bajo estas circunstancias, debería Israel tener algún interés en acomodar sus preocupaciones sobre, por ejemplo, arreglos para la oración en el Muro Occidental?

Además, consideren quién intervino para permitir que los discursos de Princeton y Stanford tuvieran lugar según lo planeado: el movimiento ortodoxo Chabad, el cual, en ambos campus, se ofreció como voluntario para ser el anfitrión de los oradores en muy breve tiempo. Si los grupos ortodoxos son los únicos en los Estados Unidos en estos momentos dispuestos a proporcionar un lugar para los israelíes no adeptos de la ortodoxia progresista y liberal, ¿por qué Israel no le daría más peso a los puntos de vista ortodoxos que a los no ortodoxos?

Tampoco este problema se limita a los campus universitarios. El ejemplo más sobresaliente, y que vale la pena volver revisar precisamente porque ambas partes lo consideran un punto de inflexión en la relación, fue la disputa sobre el acuerdo nuclear iraní.

Dado el casi total consenso israelí de que el acuerdo era peligroso (a pesar de los profundos desacuerdos sobre la mejor forma de oponerse), muchos israelíes se sintieron no menos traicionados por el apoyo judío estadounidense al acuerdo con Irán, que esos mismos judíos estadounidenses cuando Israel paralizó el acuerdo sobre el Muro Occidental dos años después. Como dijo el ex embajador de Israel en los Estados Unidos, Michael Oren: "Fuimos hacia los judíos estadounidenses y les dijimos que el acuerdo con Irán ponía en peligro a 6 millones de judíos de Israel, y que no era un asunto político estadounidense sino una cuestión de existencia judía... Y no necesito decirles lo que sucedió después". De hecho, en ausencia de esa sensación de traición, sospecho que el primer ministro Benjamin Netanyahu podría haber estado más dispuesto a rechazar la presión ultraortodoxa sobre el Muro Occidental.

Pero los desacuerdos políticos se pueden aceptar, incluso en cuestiones de importancia existencial. Lo que encuentro mucho más perturbador fue la reacción de los judíos estadounidenses liberales y progresistas a los esfuerzos de Netanyahu de presionar en contra del acuerdo, que la periodista del Haaretz Judy Maltz describió con precisión de la siguiente manera: "Considerando que el 70% de los judíos estadounidenses votaron por Barack Obama, los esfuerzos de Netanyahu de liderara una rebelión contra él fueron vistos por muchos dentro de la comunidad judía estadounidense como inconcebibles".

De hecho, muchos prominentes judíos estadounidenses se opusieron vociferantemente al discurso de Netanyahu ante el Congreso en contra del acuerdo, utilizando términos como " humillados" y "enojados" para describir sus sentimientos. Sin embargo, no escuché ni una palabra de esas mismas figuras prominentes en contra de los actuales esfuerzos de los líderes europeos para presionar al Congreso para que desafie al presidente Trump y preserve el acuerdo.

En resumen, muchos judíos liberales estadounidenses no solo se opusieron a la política del gobierno israelí, incluso se opusieron a los esfuerzos del gobierno israelí para abogar públicamente por sus políticas preferidas. Efectivamente, declararon que "Israel no tenía derecho a hacer oír sus opiniones en los Estados Unidos si al hacerlo les molestaba".

Muchos judíos liberales y progresistas siguen siendo incondicionales de Israel. Sin embargo, las filas de los Roths y Kirschner parecen estar creciendo cada año dentro de la comunidad judía progresista. Y aunque Israel y la Diáspora judía pueden sobrevivir a los desacuerdos políticos, si los judíos liberales estadounidenses ni siquiera están dispuestos a escuchar lo que piensan los judíos israelíes, y encima proporcionan una plataforma para que otros no les escuchen, la relación habrá terminado. Sigo pensando que eso sería una tragedia. Pero no se puede tener una relación con personas que ni siquiera reconocen tu derecho a hablar, incluso si esas personas son de la familia.

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Por qué cada vez más mujeres religiosas quieren servir en el ejército israelí - Ruth Eglash - Washington Post



A las pocas semanas de comenzar su servicio militar, muchas mujeres israelíes se dirigen a un sastre para que les cambien sus uniformes de gran tamaño para hacerlos más ajustados o más a la moda.

Pero un grupo de mujeres soldados opta por pantalones holgados o una falda modesta hasta la rodilla. Son reclutas religiosas observantes, y aunque son elegibles para una exención basada en la fe, su número es cada vez mayor.

Todos los israelíes son reclutados en el ejército a los 18 años con algunas excepciones. Los árabes israelíes, tanto hombres como mujeres, no están obligados a servir, y lo mismo se aplica a los ultraortodoxos. Las mujeres jóvenes y observantes de la religión, conocidas en Israel como ortodoxas modernas, tradicionalmente han optado por inscribirse en el servicio nacional, ya sea para ser voluntarias en las escuelas o en la comunidad durante uno o dos años, en lugar de las fuerzas armadas.

Pero eso está cambiando.

Desde el 2010, las Fuerzas de Defensa de Israel ha registrado un aumento en el número de mujeres religiosas que quieren servir. Estas cifras casi se han triplicado, de 935 en 2010 a 2.499 el año pasado, un desarrollo bienvenido para un ejército cuyos esfuerzos recientes para reclutar a hombres ultraortodoxos no ha tenido un gran éxito.

El ejército israelí se ha vuelto más flexible a la hora de dar cabida a las mujeres ortodoxas modernas, que cada vez más eligen servir en el ejército debido al sentido del deber de defender a Israel.

Pero el camino hacia una vida modesta y observante de los militares no es fácil. Dentro de la comunidad moderna-ortodoxa, muchos desaprueban a las mujeres que quieren servir, incluso cuando los hombres son alentados a que se unan a las unidades más competitivas.

Si las mujeres logran superar la presión dentro de su familia o comunidad, todavía enfrentan el desafío de practicar su fe mientras sirven en un ejército secular.

"Yo era la única persona en mi unidad que observaba el sabbat, y no tenía lugar para encender mis velas", informa Netta Asner, quien inmigró a Israel desde los Estados Unidos con su familia cuando tenía 8 años.

Para ella la parte más difícil de su servicio militar era cumplir con sus deberes un viernes por la noche o un sábado, las 24 horas en las que los judíos religiosos observan el sabbat y deben abstenerse de escribir, usar aparatos electrónicos o hacer cualquier cosa que pueda constituir un trabajo.

"La primera vez en mi vida que levanté el teléfono un sábado, tuve que cambiar algo en mi cerebro", nos cuenta Asner, quien estuvo en la unidad del portavoz militar desde 2014 hasta 2016. "Fue una sensación muy extraña".

Ella también optó por usar una falda.

"Hubo ciertas personas en mi vecindario que no aprobaron que yo eligiera servir en el ejercito, pero mi familia inmediata me apoyó", comenta Asner. Ella afirma que su experiencia ha inspirado a sus dos hermanas menores a inscribirse.

Sin embargo, no todas las historias de las mujeres ortodoxas son tan sencillas.

En la ciudad de Safed, el Gran Rabino Shmuel Eliyahu se ha pronunciado en contra de permitir que las mujeres sirvan en ciertas unidades de combate, y es especialmente crítico acerca del reclutamiento de mujeres religiosas. "Podrían corromperse", dice.

"La creencia de que los hombres y las mujeres son iguales es popular, pero no precisa. La belleza del mundo es que precisamente hay diferentes tipos de personas, con diferentes puntos de vista, diferentes activos y diferentes fortalezas. Si unimos a hombres y mujeres en la misma operación, hace que el mundo no sea saludable. Y es imposible que las mujeres ortodoxas permanezcan religiosas y modestas mientras estén en el ejército".

Bat Tzion Michlashvili, de veintiún años, no está de acuerdo. Ella es una de las pocas mujeres religiosas que sirven en una unidad de combate de género mixto.

"En todo el mundo, las personas se han dado cuenta de que, hagan lo que hagan los hombres, las mujeres también pueden hacerlo", dice Michlashvili. "No veo por qué debería dejar de hacer lo que amo: los deportes y el ejercicio".

En cuanto a comprometer sus creencias religiosas, Michlashvili afirma que, en todo caso, las fuerzas armadas la han hecho sentirse más cerca de su judaísmo: "Si antes pensaba que era importante defender las fronteras de Israel, ahora estoy haciendo las cosas que aprendí en la Toráh, y veo mi trabajo como incluso más importante".

Las mujeres representan aproximadamente un tercio de las fuerzas armadas de Israel, en comparación con alrededor del 14% en las fuerzas armadas de los EEUU. Deben cumplir dos años, mientras que el requisito para los hombres es de 32 meses. Desde la década de 1990, a las mujeres se les ha permitido asumir roles de combate, y la IDF dice que hoy en día, alrededor del 90% de todas las funciones militares están abiertas a las mujeres. Hay tres unidades de combate mixtas.

La general Sharon Nir, asesora en cuestiones de género del jefe de personal del IDF, nos dice que si bien en el pasado podría haber sido difícil para las mujeres ortodoxas sentirse cómodas en el uso del uniforme, las fuerzas armadas se han vuelto más complacientes.

"Estas mujeres se han dado cuenta de que el ejército es un componente muy importante de sentirse parte de la sociedad israelí, y quieren contribuir al estado", dice Nir. "Son sionistas religiosas, sus hermanos han servido y sirven, y ahora ellas también quieren servir".

En septiembre, la unidad de informática y comunicaciones del ejército lanzó un curso para mujeres ortodoxas. Las 23 mujeres que se inscribieron pasarán 18 meses estudiando ordenadores, ingeniería y guerra cibernética y otros 18 meses en servicio activo.

"Necesitamos personas en estas unidades", dice el mayor Hagit Kalef, quien dirige el programa. "Las futuras guerras no se pelearán en el campo de batalla sino a través de la tecnología. El cerebro es más importante".

Un número creciente de líderes religiosos ha expresado su apoyo a las mujeres religiosas que quieren servir en el ejército.

"Mientras que Israel todavía tiene enemigos a su alrededor, es deber de todas las personas, sin importar si son hombres o mujeres, judíos o no judíos, servir al país", dice el rabino Binyamin Lau, un rabino moderno ortodoxo en Jerusalén.

"Todas las razones dadas para qué las mujeres no debieran servir no tienen nada que ver con la religión. Están basados ​​en principios o en política", dijo. "Necesitamos apoyar a estas chicas y al mismo tiempo ayudarlas a seguir siendo religiosas".

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Desafiando a los difusores de mentiras anti-Israel - Peter Berkowitz -



La cobertura de los medios de comunicación y los estudios académicos acerca de Israel de manera rutinaria traicionan la integridad intelectual que debería gobernar a ambos. Israel ha pagado un alto precio; los palestinos quizás incluso más.

Sería difícil cuantificar con precisión el daño infligido por las omisiones, distorsiones y acusaciones que rutinariamente desfiguran las representaciones de Israel. Aún así, el flujo constante de propaganda maliciosa que se presenta como noticias y estudios académicos envenenan el debate sobre este choque complejo y trágico entre dos pueblos. Las frecuentes caracterizaciones de Israel como un monstruo moral y político - un estado supuestamente culpable de colonialismo, apartheid y todo tipo de crímenes de guerra y de lesa humanidad, incluyendo la transferencia forzosa de población, la limpieza étnica y el genocidio - refuerzan las expectativas palestinas de que sus demandas en algún momento se cumplirán de inmediato y en su totalidad, mientras refuerzan las sospechas israelíes de que no pueden obtener una audiencia imparcial ante el tribunal de la opinión pública, y que no podrán tener un trato justo bajo los auspicios de la comunidad internacional.

Enfatizar los méritos de una de las partes y los defectos de la otra es humano, y los informes partidistas son una vieja historia. La nueva historia es que en beneficio, en su mayor parte, de unos objetivos políticos progresistas, los periodistas y los académicos occidentales han incumplido sus obligaciones profesionales con el fin de erigir un edificio de falsedades sobre Israel.

Para catalogar las falsedades, exponer a sus autores y dejar las cosas claras se requiere de una investigación prodigiosa y de documentación concienzuda, además de una comprensión de las realidades políticas contemporáneas y de una comprensión sinóptica e históricamente informada del gran conflicto árabe-israelí. Con la publicación en 2014 en hebreo de "Tasiyat Hashkarim" , que rápidamente se convirtió en un bestseller en Israel, el periodista Ben-Dror Yemini estableció que él era el hombre indicado para dicha tarea. Su "Industry of Lies: Media, Academia, and the Israeli-Arab Conflict", que acaba de aparecer en una traducción al inglés y al francés del hebreo, resultará indispensable para los políticos y responsables políticos, periodistas y profesores, y miembros del público en general que creen que la historia del Oriente Medio es inseparable del avance de la causa de la paz.

Yemini, con quien he tenido el placer de hablar sobre la política israelí durante varios años, es columnista del Yediot Aharonot, el segundo periódico israelí más leído. Abogado de formación, también se desempeñó como editor de la página de opinión en Maariv, otro diario líder. Se le considera próximo a un pequeño núcleo eminente de intelectuales públicos de centro izquierda, incluidos los profesores Shlomo Avineri, Ruth Gavison, Yossi Shain, Gadi Taub y Alexander Yakobson, a quienes la izquierda confunde a menudo con unos conservadores porque son orgullosos sionistas.

A diferencia de la derecha israelí, generalmente se han opuesto a la política de asentamientos del país en Cisjordania, y en la actualidad, en su mayoría, se oponen a construir fuera de los grandes bloques de asentamientos, esas ciudades medianas que casi todos esperan que permanezcan bajo el control de Israel. No dudan en criticar al gobierno cuando se aparta de los principios liberales y democráticos en los que se estableció el país, al tiempo que insisten en que Israel fue fundado adecuadamente, algo que también debe seguir siendo, como el estado nación del pueblo judío. Desde la erupción de la Segunda Intifada en 2001 - siguiendo al rotundo rechazo del presidente palestino Yasser Arafat a la propuesta de paz Camp David 2000 del primer ministro israelí Ehud Barak - Yemini y aquellos de sensibilidad semejante han resaltado los principales obstáculos para la paz que plantea la intransigencia de la Autoridad Palestina, la incitación que fomenta contra Israel y el yihadismo sunita y chiita que impregna el duro e inestable barrio en el que vive Israel.

El libro de Yemini aborda estos obstáculos, pero se centra en otro formidable impedimento para aliviar el conflicto: la multitud de mentiras - informes imprecisos, interpretaciones debatibles, errores ocasionales y lapsos de juicio, pero sobre todo falsedades demostrables - cuyo propósito es deslegitimar a Israel y ensuciarlo. Las mentiras, argumenta, toman varias formas.

- "Las mentira insidiosas", construidas a partir de medias verdades e información reprimida. Por ejemplo, en el 2010 y escribiendo en el New York Review of Books, el periodista Peter Beinart afirmó que el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu "rechazaba la idea de un estado palestino". Beinart citó un libro de Netanyahu publicado en 1993, una época en la que esa idea también era rechazada por la mayoría de la izquierda israelí, incluido el entonces Primer Ministro Yitzhak Rabin, al tiempo que omitía mencionar el innovador discurso de Netanyahu de 2009 en Bar-Ilan, por el cual se convirtió en el primer primer ministro israelí, de derecha o de izquierda, en respaldar un estado palestino.

- Las "mentiras de la proporción", donde se adjuntan términos que denotan un mal absoluto, como el "apartheid", a formas comunes de discriminación que pueden y deben corregirse dentro del sistema. Tal es el caso con la condición de los ciudadanos árabes de Israel, quienes aunque gozan de plenos derechos civiles y políticos, se enfrentan sin embargo a una discriminación remediable similar, y en muchos casos menos grave, a la que sufren otras minorías étnicas en los países europeos. Las mentiras de la proporción también incluyen condenas salvajes en desacuerdo con las transgresiones. En 2013, observa Yemini, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU "adoptó 25 resoluciones, cuatro para todos los demás países del mundo y 21 contra Israel".

- Las "mentiras basadas en historias reales", mediante las cuales se presenta o difunde una declaración inflamatoria o una acción violenta como si fuera totalmente representativa de la sociedad israelí en general. Es muy común que los periodistas y académicos se detengan en locuaces declaraciones de ciertas figuras marginales en Israel, mientras ignoran el tejido pluralista del país. Yemini llama con razón la atención sobre las versiones israelíes de populares programas de televisión en los que el público vota para determinar quién es el ganador. Entre 2013 y 2015, los israelíes eligieron como campeones a un árabe israelí en "Master Chef", otro árabe israelí en "The Voice", a una mujer judía etíope en "Gran Hermano" y a un trabajador extranjero filipino en "The X-Factor".

- Las "mentiras académicas", que son obra de profesores que explotan sus posiciones universitarias y su autoridad académica. Yemini cita al profesor Ilan Pappé, un notorio inventor de supuestos crímenes israelíes que, en un libro del 2004, demostró descaradamente su desprecio por el registro histórico: "Mi prejuicio es evidente, a pesar del deseo de mis colegas historiadores de que me apegue a los hechos y a la 'verdad' cuando reconstruyo realidades pasadas. Considero que cualquier construcción de este tipo es vanidosa y presuntuosa".

- Luego está la "gran mentira", esa que distorsiona la realidad de forma tan grotesca que la gente normal supone que nadie tendría el descaro de formularla si no fuera verdad. "La versión contemporánea de la Gran Mentira convierte a Israel, un país que perjudica a los civiles inocentes en mucho menor grado que en cualquier otro conflicto mundial de proporciones similares, en un estado que lleva a cabo un genocidio", escribe Yemini. "Mientras tanto, los terroristas y los miembros de Hamas, que anuncian públicamente sus intenciones de exterminar a los judíos, se convierten en 'luchadores por la libertad' para esos críticos".

En un capítulo especialmente revelador, Yemini explora el bienestar social y económico de Cisjordania y de los palestinos de Gaza. "El control de Israel", escribe Yemini, "no se interpuso en el camino hacua la prosperidad palestina". Por el contrario, citando una serie de tablas y gráficos que cubren la esperanza de vida, la mortalidad infantil y la educación, demuestra que "con todas las medidas objetivas, la administración israelí de Gaza, que terminó en 2005, y de Cisjordania, que aún continúa, solo aceleraron la tasa de desarrollo en esas áreas - a pesar, y no gracias, a los mejores esfuerzos del movimiento nacional palestino", colocando a los palestinos en una posición mucho más relevante que la gran mayoría de los árabes del Oriente Medio.

Imagínense cuánto podrían estar más cerca los palestinos de gobernarse a sí mismos si nuestros medios progresistas y nuestros profesores adquirieran el hábito de decir la verdad sobre Israel.

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